
El dólar estadounidense muestra un tono ligeramente alcista frente a la mayoría de las principales divisas este martes, ya que las nuevas hostilidades en Irán siembran dudas sobre el proceso de paz e impulsan los precios del petróleo, mientras que la incertidumbre sobre las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos limita, por ahora, las subidas. El índice del dólar estadounidense (DXY) ha rebotado desde los mínimos de la sesión, en la zona de 101,50, pero sigue sin superar el área de 102,00-102,10, que frenó los intentos de avance del lunes y del viernes.

El dólar encuentra cierto apoyo en la creciente preocupación por una reanudación de las hostilidades en Irán, después de que el ejército estadounidense atacara objetivos en la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, en lo que las autoridades estadounidenses calificaron de operación «defensiva».
Mientras tanto, continúan los esfuerzos por devolver a las partes a la mesa de negociaciones, que han recibido cierto respaldo de Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, restó importancia a la posibilidad de una guerra abierta y afirmó que un acuerdo de paz con Irán «podría alcanzarse», ya que, en su opinión, Teherán «quiere un acuerdo lo antes posible».
En el frente macroeconómico, los datos del índice de gestores de compras (PMI) manufacturero del ISM de Estados Unidos, publicados el lunes, mostraron una actividad industrial más sólida de lo previsto, con presiones sobre los precios en niveles elevados, lo que sugiere que la economía estadounidense inició el cuarto trimestre con buen pie.
Sin embargo, los datos no lograron brindar un apoyo significativo al dólar estadounidense, ya que los inversores esperan el resultado de las elecciones de mitad de mandato para tomar decisiones de inversión. Los estrategas de ING sostienen que «no esperan que los resultados de las elecciones de mitad de mandato de hoy en Estados Unidos provoquen cambios estructurales en el mercado de divisas». No obstante, los analistas de ING advierten de cierta «presión a corto plazo» sobre el dólar si los demócratas logran el control tanto de la Cámara de Representantes, algo «ampliamente esperado», como del Senado, donde el resultado se considera «muy reñido».
Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos son los comicios federales que se celebran a mitad del mandato presidencial de cuatro años. Los votantes eligen a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, a aproximadamente un tercio del Senado y, en muchos estados, a los gobernadores y otros cargos estatales y locales.
La jornada electoral será el martes 3 de noviembre de 2026. La ley federal establece que se celebre el martes siguiente al primer lunes de noviembre. El voto anticipado y el voto por correo ya están en marcha en muchos estados.
Determinan qué partido controla cada cámara del Congreso durante los dos últimos años del mandato del presidente Donald Trump. El partido mayoritario fija la agenda legislativa, elige a los presidentes de las comisiones y, en el Senado, controla la confirmación de los nombramientos de jueces y altos cargos.
No. El presidente se elige cada cuatro años; las próximas elecciones presidenciales serán en noviembre de 2028. Las elecciones de mitad de mandato suelen verse como un referéndum sobre el partido del presidente en ejercicio, que históricamente tiende a perder escaños en la Cámara de Representantes.
La mayoría de los analistas prevé una reacción moderada y pasajera del dólar estadounidense, en lugar de una tendencia duradera. Un Congreso dividido se considera ampliamente el escenario central y ya está parcialmente descontado en los precios. Los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían reaccionar de forma más acusada a los resultados. Los desenlaces que elevan las expectativas de estímulos fiscales tienden a impulsar los rendimientos y el dólar estadounidense, mientras que un bloqueo legislativo que limite el nuevo gasto puede hacer que ambos bajen. Las tensiones políticas, como los enfrentamientos por la financiación del Gobierno o el techo de deuda, también pueden impulsar brevemente al dólar como activo refugio. En un horizonte de seis a doce meses, el crecimiento y la política de la Reserva Federal tienen más peso que la votación.
Históricamente, las acciones estadounidenses han mostrado debilidad antes de las elecciones de mitad de mandato y fortaleza después. Desde 1950, el S&P 500 ha registrado subidas en los 12 meses posteriores a cada una de estas elecciones, en 19 de 19 ocasiones, con una ganancia media de alrededor del 15 %. Los analistas vinculan este patrón a la disminución de la incertidumbre una vez que se conocen los resultados. Las rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros, y algunos estrategas señalan que las elevadas valoraciones de 2026 podrían poner a prueba esta racha.
Los mercados suelen recibir favorablemente un reparto del poder entre partidos, porque el bloqueo legislativo reduce la probabilidad de cambios profundos en los impuestos, el gasto y la regulación. Bajo una presidencia republicana, el S&P 500 ha tenido históricamente un buen comportamiento en los años posteriores a unas elecciones de mitad de mandato que han repartido el control de las cámaras del Congreso entre los partidos. Los riesgos son los plazos límite de financiación del Gobierno, las disputas sobre el techo de deuda y las investigaciones del Congreso, que pueden aumentar la volatilidad a corto plazo.