
Las ventas minoristas, un indicador clave del gasto de los consumidores, en el Reino Unido cayeron un 0,4 % intermensual en septiembre tras aumentar un 0,7 % en agosto (dato revisado desde el 0,5 %), según los últimos datos publicados el viernes por la Oficina Nacional de Estadística (ONS). El mercado preveía una caída del 0,1 % en el mes de referencia.
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La libra esterlina (GBP) es la moneda más antigua del mundo (886 d. C.) y la divisa oficial del Reino Unido. Es la cuarta moneda más negociada en el mercado mundial de divisas (FX) y representa el 12 % de todas las transacciones, con un volumen medio de 630.000 millones de dólares al día, según datos de 2022. Sus principales pares de negociación son el GBP/USD, también conocido como «Cable», que representa el 11 % de las operaciones de divisas; el GBP/JPY, conocido entre los operadores como el «Dragón» (3 %); y el EUR/GBP (2 %). La libra esterlina es emitida por el Banco de Inglaterra (BoE).
El factor más importante que influye en el valor de la libra esterlina es la política monetaria que determina el Banco de Inglaterra. El BoE basa sus decisiones en si ha alcanzado su objetivo principal de «estabilidad de precios», es decir, una tasa de inflación estable en torno al 2 %. Su principal herramienta para lograrlo es el ajuste de los tipos de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, el BoE intenta contenerla elevando los tipos de interés, lo que encarece el acceso al crédito para particulares y empresas. Esto suele ser positivo para la GBP, ya que unos tipos de interés más altos hacen del Reino Unido un destino más atractivo para que los inversores internacionales coloquen su dinero. Cuando la inflación cae demasiado, es una señal de que el crecimiento económico se está desacelerando. En este escenario, el BoE considerará reducir los tipos de interés para abaratar el crédito y propiciar que las empresas soliciten más préstamos para invertir en proyectos que generen crecimiento.
Los datos económicos publicados permiten evaluar la salud de la economía y pueden afectar al valor de la libra esterlina. Indicadores como el PIB, los índices de gestores de compras (PMI) de los sectores manufacturero y de servicios, y los datos de empleo pueden influir en la dirección de la GBP. Una economía sólida es positiva para la libra esterlina. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al BoE a subir los tipos de interés, lo que fortalecerá directamente a la GBP. Por el contrario, si los datos económicos son débiles, es probable que la libra esterlina caiga.
Otro dato importante para la libra esterlina es la balanza comercial. Este indicador mide la diferencia entre lo que un país ingresa por sus exportaciones y lo que gasta en importaciones durante un periodo determinado. Si un país produce bienes de exportación muy demandados, su moneda se beneficiará por el mero aumento de la demanda de divisas que generan los compradores extranjeros al adquirir esos bienes. Por tanto, un saldo comercial positivo fortalece la moneda, mientras que un saldo negativo tiene el efecto contrario.
