
El peso mexicano se depreció por segundo día consecutivo, con una caída del 0,16 %, mientras el dólar estadounidense se mantenía firme ante las crecientes tensiones en Oriente Medio y el temor de los inversores a que los gigantes tecnológicos estén emitiendo más deuda para financiar el despliegue de infraestructura de inteligencia artificial (IA). El USD/MXN cotiza en 18,72, con un avance del 0,20 %.

El ánimo del mercado se deterioró ante la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, mientras Washington y Jerusalén preparan planes para reanudar los ataques contra Irán después de las elecciones estadounidenses. Arabia Saudí y los hutíes intercambiaron ataques, lo que provocó un repunte de los precios de la energía y, en consecuencia, impulsó al dólar.
El USD/MXN retomó su tendencia alcista ante las expectativas de que la Reserva Federal suba los tipos de interés 25 puntos básicos hacia finales de 2026. Por el contrario, se prevé que el Banco de México (Banxico) mantenga los tipos sin cambios en 2026 y durante todo 2027.
La inflación de México superó las estimaciones en la primera quincena de octubre, al pasar del 3,42 % al 3,62 % en ese periodo, por encima del 3,60 % previsto, según el organismo nacional de estadística, el INEGI. La inflación subyacente, que excluye componentes volátiles como los alimentos y la energía, descendió del 3,79 % al 3,78 % en el mismo periodo, frente al 3,70 % previsto.
En Estados Unidos, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo se mantuvieron cerca de las 200.000, lo que refleja una economía con pocas contrataciones y pocos despidos. Los resultados empresariales siguen centrando la atención: las acciones de Tesla y Meta cayeron tras presentar sus resultados, lo que lastró el apetito por el riesgo en el conjunto del mercado y alimentó una nueva oleada de ventas en el sector de la IA.
La semana anterior, los datos de inflación de Estados Unidos, tanto de los precios al consumidor como de los precios al productor, superaron las expectativas. Esto reforzó la previsión de que la Reserva Federal subirá los tipos de interés al menos una vez hacia finales de año.
Los inversores esperan los datos de ventas minoristas y de inflación de la primera quincena de octubre en México. En Estados Unidos, la agenda incluye las solicitudes de subsidio por desempleo de la semana finalizada el 17 de octubre, los PMI preliminares de S&P Global y la lectura definitiva de octubre del índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan.
En el gráfico diario, el USD/MXN cotiza en 18,7197 y mantiene un claro sesgo alcista al situarse muy por encima de las medias móviles simples (SMA) de 50, 100 y 200 días, que convergen en torno a 17,54. La ruptura al alza prolonga el avance desde la zona media de 16,00, mientras que el índice de fuerza relativa (RSI) de 14 periodos, en 73,87, muestra condiciones de sobrecompra, lo que sugiere que el impulso alcista sigue siendo fuerte, aunque excesivo.
Al alza, la siguiente resistencia relevante es la línea de tendencia bajista de más largo plazo trazada desde 21,0808, que limita la estructura general y podría frenar nuevos avances. A la baja, el soporte inicial se sitúa en la zona de las SMA de 50, 100 y 200 días, cerca de 17,54, seguido del nivel de soporte horizontal en torno a 16,89, donde cabría esperar que reaparecieran los compradores si se produjera una corrección más profunda.
(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
El peso mexicano (MXN) es la divisa más negociada de América Latina. Su valor depende, en gran medida, de la evolución de la economía mexicana, de la política del banco central del país, del volumen de inversión extranjera y hasta del nivel de las remesas enviadas por los mexicanos que viven en el extranjero, especialmente en Estados Unidos. Las tendencias geopolíticas también pueden mover al MXN: por ejemplo, el proceso de relocalización cercana, o nearshoring, por el que algunas empresas deciden trasladar su capacidad de producción y sus cadenas de suministro más cerca de sus países de origen, también se considera un catalizador para la moneda mexicana, ya que el país se percibe como un centro manufacturero clave en el continente americano. Otro catalizador para el MXN son los precios del petróleo, dado que México es un importante exportador de esta materia prima.
El principal objetivo del banco central de México, también conocido como Banxico, es mantener la inflación en niveles bajos y estables, en su objetivo del 3 % o cerca de él, el punto medio de una banda de tolerancia de entre el 2 % y el 4 %. Para ello, el banco fija un nivel adecuado de tipos de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, Banxico intenta contenerla subiendo los tipos de interés, lo que encarece los préstamos para los hogares y las empresas y, por tanto, enfría la demanda y la economía en su conjunto. Los tipos de interés más altos suelen ser positivos para el peso mexicano (MXN), ya que generan mayores rendimientos y hacen del país un destino más atractivo para los inversores. Por el contrario, los tipos de interés más bajos tienden a debilitar al MXN.
Las publicaciones de datos macroeconómicos son fundamentales para evaluar el estado de la economía y pueden influir en la valoración del peso mexicano (MXN). Una economía mexicana sólida, sustentada en un elevado crecimiento económico, un bajo desempleo y una gran confianza, favorece al MXN. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al Banco de México (Banxico) a subir los tipos de interés, especialmente si esa fortaleza va acompañada de una inflación elevada. Sin embargo, si los datos económicos son débiles, es probable que el MXN se deprecie.
Como divisa de un mercado emergente, el peso mexicano (MXN) suele fortalecerse durante los periodos de apetito por el riesgo, es decir, cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y, por tanto, están dispuestos a realizar inversiones de mayor riesgo. Por el contrario, el MXN tiende a debilitarse en momentos de turbulencias en los mercados o de incertidumbre económica, ya que los inversores suelen vender los activos de mayor riesgo y buscar refugio en activos más estables.