
Los precios de producción de la eurozona subieron un 11,1 % interanual en septiembre, y la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Lagarde, afirmó que los datos de aquí a diciembre determinarán si se suben los tipos. Pese a ello, el euro ha caído frente a un dólar que ha recuperado parte del terreno perdido el miércoles. El EUR/USD se quedó a las puertas de 1,1300 el miércoles, su nivel más alto desde principios de octubre, y cotiza ligeramente por encima de 1,1200.

La inflación de la eurozona alcanzó el 4 % en octubre, su nivel más alto en tres años, un repunte que la presidenta del BCE, Lagarde, atribuyó en Milán principalmente a la energía. Señaló que los tipos de interés no deben utilizarse como un martillo, aunque el BCE sigue teniendo que recurrir a ellos para evitar que las expectativas se desboquen. Tanto el presidente del Bundesbank, Nagel, como el gobernador del Banco de Italia, Panetta, han señalado que podría ser necesaria una subida en diciembre, lo que elevaría el tipo de la facilidad de depósito desde el 2,5 %.
El dólar marcó un mínimo de un mes el miércoles después de que los demócratas se hicieran con el control de la Cámara de Representantes y del Senado, mientras el euro alcanzaba un máximo. Posteriormente, las solicitudes de subsidio por desempleo se situaron el jueves en 189.000, 7.000 por debajo de lo previsto, pero los costes laborales unitarios cayeron un 0,7 % en el tercer trimestre, frente al aumento previsto del 0,6 %. Tras los datos del jueves, el mercado sitúa cerca del 70 % la probabilidad de una subida de tipos de la Fed en diciembre, frente a más del 80 % del miércoles, y el tipo de la facilidad de depósito sigue un punto y cuarto por debajo del rango de tipos de la Fed.
Está previsto que el economista jefe del BCE, Lane, intervenga el viernes a las 09:30 GMT. A las 10:00 GMT se publicarán las ventas minoristas de septiembre, para las que se prevé una caída mensual del 0,1 %, tras un crecimiento del 0,1 %. La encuesta Sentix se publicará el lunes a las 09:30 GMT, tras una lectura de 2,7. La segunda estimación del producto interior bruto (PIB) del tercer trimestre se conocerá el viernes 13 de noviembre a las 10:00 GMT, tras un crecimiento del 0,4 %. Los tres indicadores servirán de referencia para la reunión del BCE de diciembre.
Las nóminas no agrícolas (NFP) de octubre se publicarán el viernes a las 13:30 GMT, con una previsión de 65.000, frente a las 29.000 anteriores. El índice de precios al consumo (IPC) de octubre se conocerá el martes 10 de noviembre, con una previsión del 0,3 %, frente al 0,6 % anterior. Ambos datos servirán de referencia para la reunión de la Fed del 8 y 9 de diciembre, al otro lado del diferencial de tipos.
El retroceso ha borrado aproximadamente un tercio de la subida desde el mínimo del 29 de octubre, situado ligeramente por encima de 1,1100. El par sigue por debajo de la media móvil exponencial (EMA) de 50 días, situada justo por encima de 1,1300, y se mantiene por debajo de la EMA de 200 días, ligeramente por encima de 1,1450, desde mediados de septiembre. El impulso diario ha girado a la baja desde niveles de sobrecompra.

El euro es la moneda de los 20 países de la Unión Europea que pertenecen a la eurozona. Es la segunda moneda más negociada del mundo, por detrás del dólar estadounidense. En 2022, representó el 31 % de todas las operaciones del mercado de divisas, con un volumen medio diario de negociación superior a 2,2 billones de dólares. El EUR/USD es el par de divisas más negociado del mundo y representa aproximadamente el 30 % de todas las operaciones, seguido del EUR/JPY (4 %), el EUR/GBP (3 %) y el EUR/AUD (2 %).
El Banco Central Europeo (BCE), con sede en Fráncfort, Alemania, es el banco central de la eurozona. El BCE fija los tipos de interés y dirige la política monetaria. El mandato principal del BCE es mantener la estabilidad de precios, lo que implica controlar la inflación o estimular el crecimiento. Su principal herramienta es la subida o bajada de los tipos de interés. Unos tipos de interés relativamente elevados, o la expectativa de que suban, suelen favorecer al euro, y viceversa. El Consejo de Gobierno del BCE toma las decisiones de política monetaria en reuniones que se celebran ocho veces al año. Estas decisiones las adoptan los responsables de los bancos centrales nacionales de la eurozona y seis miembros permanentes, entre ellos la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
Los datos de inflación de la eurozona, medidos por el índice de precios de consumo armonizado (IPCA), son un indicador económico importante para el euro. Si la inflación aumenta más de lo previsto, especialmente si supera el objetivo del 2 % del BCE, obliga a la institución a subir los tipos de interés para volver a controlarla. Unos tipos de interés relativamente altos en comparación con los de otras economías suelen favorecer al euro, ya que hacen que la región resulte más atractiva para los inversores internacionales que buscan dónde colocar su dinero.
La publicación de datos permite evaluar la salud de la economía y puede influir en el euro. Indicadores como el PIB, los índices de gestores de compras (PMI) de los sectores manufacturero y de servicios, el empleo y las encuestas de confianza de los consumidores pueden influir en la dirección de la moneda única. Una economía sólida favorece al euro. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al BCE a subir los tipos de interés, lo que fortalecerá directamente al euro. Por el contrario, si los datos económicos son débiles, es probable que el euro caiga. Los datos económicos de las cuatro mayores economías de la zona del euro (Alemania, Francia, Italia y España) son especialmente relevantes, ya que representan el 75 % de la economía de la eurozona.
Otro dato importante para el euro es la balanza comercial. Este indicador mide la diferencia entre los ingresos que obtiene un país por sus exportaciones y lo que gasta en importaciones durante un periodo determinado. Si un país produce bienes de exportación muy demandados, su moneda se apreciará simplemente por la demanda adicional que generan los compradores extranjeros interesados en adquirir esos bienes. Por tanto, un saldo comercial neto positivo fortalece una moneda, mientras que un saldo negativo tiene el efecto contrario.