
El EUR/USD atrae a nuevos compradores el miércoles, ya que los resultados de las elecciones de mitad de mandato en EE. UU. sacuden al dólar estadounidense (USD) y ayudan al euro (EUR) a recuperar los 1,1200. El panorama técnico también mejora, lo que sugiere que los alcistas están recuperando terreno después de que el par tocara los 1,1104 la semana pasada, su nivel más bajo desde mayo de 2025. En el momento de redactar este artículo, el EUR/USD cotiza en torno a 1,1257, con una subida de más del 0,50 % en la jornada.


En el gráfico diario, el EUR/USD ha formado un posible doble suelo cerca de 1,1100, y el último avance está poniendo a prueba la línea clavicular en 1,1250–1,1270. El par también ha superado la media móvil simple (SMA) de 21 días, situada en 1,1196, lo que otorga a los compradores cierto control a corto plazo, aunque sigue por debajo de las SMA de 100 y 200 días.
El impulso está mejorando, con el índice de fuerza relativa (RSI de 14 periodos) cerca de 52 y el indicador de convergencia/divergencia de medias móviles (MACD) pasando a terreno positivo y avanzando por encima de su línea de señal. Estas señales respaldan la recuperación, pero un cambio de tendencia alcista más amplio sigue sin confirmarse mientras el precio se mantenga por debajo de las medias de más largo plazo.
Una ruptura sostenida por encima de la línea clavicular confirmaría el patrón de doble suelo y abriría el camino hacia 1,1350, donde el antiguo soporte podría actuar ahora como resistencia. Los siguientes obstáculos se sitúan en la SMA de 100 días, en 1,1421, y en la SMA de 200 días, en 1,1548. Una ruptura por encima de estas medias debilitaría la perspectiva bajista general.
A la baja, el nivel de 1,1200 ofrece un soporte inicial junto con la SMA de 21 días. Una ruptura por debajo de esta zona debilitaría la recuperación y volvería a situar el foco en la base de 1,1100. Un movimiento sostenido por debajo de esa base invalidaría el patrón de doble suelo y dejaría al EUR/USD expuesto a nuevas pérdidas.
El euro es la moneda de los 20 países de la Unión Europea que pertenecen a la eurozona. Es la segunda moneda más negociada del mundo, por detrás del dólar estadounidense. En 2022, representó el 31 % de todas las operaciones del mercado de divisas, con un volumen medio diario de negociación superior a 2,2 billones de dólares. El EUR/USD es el par de divisas más negociado del mundo y representa aproximadamente el 30 % de todas las operaciones, seguido del EUR/JPY (4 %), el EUR/GBP (3 %) y el EUR/AUD (2 %).
El Banco Central Europeo (BCE), con sede en Fráncfort, Alemania, es el banco central de la eurozona. El BCE fija los tipos de interés y dirige la política monetaria. El mandato principal del BCE es mantener la estabilidad de precios, lo que implica controlar la inflación o estimular el crecimiento. Su principal herramienta es la subida o bajada de los tipos de interés. Unos tipos de interés relativamente altos, o la expectativa de que suban, suelen beneficiar al euro, y viceversa. El Consejo de Gobierno del BCE toma las decisiones de política monetaria en reuniones que se celebran ocho veces al año. Las decisiones las adoptan los gobernadores de los bancos centrales nacionales de la eurozona y seis miembros permanentes, entre ellos la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
Los datos de inflación de la eurozona, medida mediante el índice de precios de consumo armonizado (IPCA), son un indicador económico importante para el euro. Si la inflación aumenta más de lo esperado, especialmente si supera el objetivo del 2 % del BCE, obliga a la entidad a subir los tipos de interés para volver a controlarla. Unos tipos de interés relativamente altos frente a los de otras economías suelen beneficiar al euro, ya que hacen que la región resulte más atractiva para los inversores internacionales que buscan dónde colocar su dinero.
Los datos publicados permiten evaluar la salud de la economía y pueden influir en el euro. Indicadores como el PIB, los índices de gestores de compras (PMI) del sector manufacturero y de servicios, el empleo y las encuestas de confianza de los consumidores pueden influir en la dirección de la moneda única. Una economía sólida favorece al euro. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al BCE a subir los tipos de interés, lo que fortalecerá directamente al euro. Por el contrario, si los datos económicos son débiles, es probable que el euro caiga. Los datos económicos de las cuatro mayores economías de la zona del euro (Alemania, Francia, Italia y España) son especialmente relevantes, ya que representan el 75 % de la economía de la eurozona.
Otro dato importante para el euro es la balanza comercial. Este indicador mide la diferencia entre lo que un país ingresa por sus exportaciones y lo que gasta en importaciones durante un periodo determinado. Si un país produce bienes de exportación muy demandados, su moneda se revalorizará por el mero aumento de la demanda generado por los compradores extranjeros que desean adquirir esos bienes. Por tanto, un saldo comercial positivo fortalece una moneda, mientras que un saldo negativo tiene el efecto contrario.