
En Tokio, el índice de precios al consumo (IPC) general aumentó un 2,8 % interanual en octubre, frente al 2,7 % del mes anterior, según los datos publicados el viernes por la Oficina de Estadística de Japón.
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La inflación mide el aumento del precio de una cesta representativa de bienes y servicios. La inflación general suele expresarse como una variación porcentual mensual e interanual. La inflación subyacente excluye los componentes más volátiles, como los alimentos y los combustibles, cuyos precios pueden fluctuar debido a factores geopolíticos y estacionales. La inflación subyacente es el dato en el que se centran los economistas y la referencia que utilizan los bancos centrales para fijar sus objetivos, ya que tienen el mandato de mantener la inflación en un nivel manejable, normalmente en torno al 2 %.
El índice de precios al consumo (IPC) mide la variación de los precios de una cesta de bienes y servicios durante un período determinado. Suele expresarse como una variación porcentual mensual e interanual. El IPC subyacente es la referencia que utilizan los bancos centrales para fijar sus objetivos, ya que excluye los componentes volátiles de alimentos y combustibles. Cuando el IPC subyacente supera el 2 %, suele dar lugar a tipos de interés más altos, y ocurre lo contrario cuando cae por debajo del 2 %. Dado que unos tipos de interés más altos favorecen a una divisa, una mayor inflación suele traducirse en una moneda más fuerte. Cuando la inflación disminuye, ocurre lo contrario.
Aunque pueda parecer contradictorio, una inflación elevada en un país impulsa el valor de su moneda, mientras que una inflación más baja tiene el efecto contrario. Esto se debe a que el banco central normalmente sube los tipos de interés para combatir el aumento de la inflación, lo que atrae mayores flujos de capital internacional de inversores que buscan un destino rentable para su dinero.
Antiguamente, el oro era el activo al que recurrían los inversores en épocas de inflación elevada porque conservaba su valor. Aunque los inversores siguen comprando oro con frecuencia por su condición de activo refugio en momentos de turbulencias extremas en los mercados, esto no ocurre en la mayoría de las ocasiones. El motivo es que, cuando la inflación es elevada, los bancos centrales suben los tipos de interés para combatirla. Unos tipos de interés más altos perjudican al oro porque aumentan el coste de oportunidad de mantenerlo frente a un activo que genera intereses o a depositar el dinero en una cuenta remunerada. Por el contrario, una inflación más baja suele favorecer al oro, ya que propicia una bajada de los tipos de interés y convierte al metal precioso en una alternativa de inversión más viable.
