
El informe de resultados de Meta, que se publicará el miércoles tras el cierre del mercado, será una prueba clave del sentimiento de Wall Street hacia la IA antes de que Google, Microsoft y Amazon presenten sus resultados la próxima semana.
Para los inversores, el factor decisivo de este informe será el gasto, más que los ingresos: si las previsiones de inversión de capital para el conjunto del año se mantienen sin cambios y si puede demostrarse que la inversión en IA se está traduciendo en un crecimiento sostenible de los ingresos. El repunte impulsado por la IA que ha sostenido a la renta variable en los últimos años se ha alimentado, en gran medida, de los sólidos resultados de los grandes grupos tecnológicos. Sin embargo, la inquietud está ahora generalizada, especialmente en el periodo electoral previo a las elecciones legislativas de mitad de mandato de Estados Unidos del próximo mes. Durante la última semana, la confianza de los inversores en las empresas que lideran el auge de la IA ha sufrido un duro golpe ante el temor de que los ingresos generados por esta tecnología no alcancen las expectativas.

Meta había previsto unos ingresos de entre 61.000 y 64.000 millones de dólares para el tercer trimestre, lo que representa un crecimiento de entre el 19 % y el 25 % respecto a los 51.200 millones de dólares de un año antes. El punto medio del rango implica un crecimiento aproximado del 22 %, una marcada desaceleración frente al 28 % del segundo trimestre. Las previsiones de consenso de los analistas sitúan los ingresos en aproximadamente entre 63.300 y 63.900 millones de dólares, con un aumento interanual de entre el 23 % y el 25 %.
Aunque se espera que los ingresos de Meta en el tercer trimestre superen los 63.000 millones de dólares, los inversores anticipan una desaceleración del crecimiento. Según las estimaciones recopiladas del consenso del mercado, también se prevé que el margen operativo de la matriz de Facebook se reduzca hasta situarse ligeramente por debajo del 30 %, a medida que empiecen a reflejarse los costes de sus inversiones en IA, mientras que el beneficio operativo ajustado caería hasta aproximadamente 18.800 millones de dólares.
En el segundo trimestre, Meta generó un flujo de caja operativo de 31.900 millones de dólares, mientras que la inversión de capital alcanzó los 31.100 millones, lo que dejó un flujo de caja libre de tan solo 784 millones de dólares, muy por debajo de los 8.549 millones registrados un año antes. El tercer trimestre podría ser aún más débil: las estimaciones de consenso de los analistas indican que el flujo de caja libre pasará a terreno negativo, situándose en −9.140 millones de dólares, con una inversión de capital trimestral de 40.970 millones de dólares. Las previsiones de inversión de capital para el conjunto del año se mantienen elevadas, entre 130.000 y 145.000 millones de dólares. Con aproximadamente 50.900 millones ya gastados en el primer semestre, esto implica una inversión de capital de entre 79.000 y 94.000 millones de dólares en el segundo semestre. Las necesidades de financiación se están cubriendo mediante deuda. En el segundo trimestre, Meta emitió 24.900 millones de dólares en deuda a largo plazo, lo que elevó el saldo de su deuda a largo plazo a 83.700 millones de dólares. La dirección financiera de Meta señaló explícitamente que una mayor proporción de la financiación futura de infraestructuras procedería de la deuda.
Análisis de mercado:
El mercado seguirá de cerca el crecimiento de las impresiones publicitarias y los cambios en el precio medio por anuncio que recoja este informe de resultados para evaluar si la IA sigue mejorando la eficiencia publicitaria. Muse, el agente de IA lanzado en septiembre, fue un catalizador clave del reciente repunte de la cotización y contribuyó a que las acciones de Meta subieran aproximadamente un 27 % solo en septiembre. El mercado ha empezado a cambiar su percepción de la empresa: de una compañía que consume grandes cantidades de efectivo en IA a una capaz de monetizar esta tecnología.
