[Resumen financiero] ¡El oro se desploma por debajo de los 4.000 dólares y borra las ganancias del verano, mientras su inusual comportamiento genera preocupación!

El oro al contado cayó con fuerza y perdió la cota de los 4.000 dólares, hasta alcanzar su nivel más bajo desde el 3 de agosto. En una sola sesión, los precios se desplomaron desde niveles relativamente elevados hasta un mínimo de más de dos meses, mientras el ánimo del mercado se tornaba claramente cauteloso.

La caída no fue la respuesta habitual a una menor demanda de activos refugio. Por el contrario, el fuerte repunte del petróleo reavivó la preocupación por la inflación y reforzó las expectativas de que los tipos de interés podrían mantenerse elevados durante más tiempo. Al mismo tiempo, una fuerte corrección en el sector de la inteligencia artificial, una caída inusualmente pronunciada de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y la escalada de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio han creado un complejo pulso entre las fuerzas alcistas y bajistas del oro. Los inversores centran ahora su atención en la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de la próxima semana y en la posterior publicación de los datos de gasto en consumo personal.

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Tras una nueva oleada de ataques hutíes contra Arabia Saudí, aumentó rápidamente la preocupación por posibles interrupciones del suministro en Oriente Medio, una región clave para las exportaciones energéticas. Los precios del petróleo alcanzaron máximos de cinco meses y entraron en zona de sobrecompra técnica por tercera vez en una semana. El encarecimiento de la energía se está trasladando directamente a las expectativas de inflación, lo que intensifica la preocupación por las presiones inflacionistas y la posibilidad de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. Tanto los datos de inflación al consumidor como los de precios de producción de Estados Unidos publicados la semana pasada superaron las expectativas, reforzando los argumentos a favor de una política monetaria restrictiva. Aunque el mercado sigue esperando, en general, que la Fed mantenga los tipos sin cambios en su reunión del 27 y 28 de octubre, la herramienta FedWatch de CME muestra que la probabilidad de una subida de tipos en diciembre ha aumentado al 78 %.

Los datos de gasto en consumo personal (PCE) de Estados Unidos, cuya publicación está prevista para el 29 de octubre, serán la próxima prueba clave. Si las cifras siguen mostrando una inflación persistente, los mercados podrían descontar con mayor convicción un escenario de tipos de interés «más altos durante más tiempo», lo que añadiría presión sobre el oro. Como activo que no genera rendimientos, el oro suele verse perjudicado cuando aumentan las expectativas sobre los tipos de interés reales.

En marcado contraste con la preocupación por la inflación alimentada por el encarecimiento del petróleo, la renta variable estadounidense —en particular, las acciones tecnológicas— sufrió fuertes pérdidas el jueves. El Nasdaq se desplomó un 2,60 % y registró su mayor caída diaria desde principios de junio. Las nuevas dudas sobre la sostenibilidad del gasto en inteligencia artificial y la rentabilidad de las inversiones relacionadas desencadenaron una oleada de ventas de activos de riesgo y llevaron a los inversores a refugiarse con rapidez en activos como los bonos del Tesoro estadounidense.

Una fuerte caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro normalmente favorecería al oro, ya que unos tipos de interés reales más bajos reducen el coste de oportunidad de mantener posiciones en el metal. Sin embargo, los precios del oro cayeron al mismo tiempo que los rendimientos, lo que sugiere que la preocupación por la inflación impulsada por el petróleo y las consiguientes expectativas de nuevas subidas de tipos pesaron temporalmente más que los beneficios de la caída de los rendimientos. En el pulso entre los temores a una inflación impulsada por la energía y las compras de activos refugio, los primeros han tomado la delantera por ahora.

Comentario de mercado:

En conjunto, la fuerte corrección del oro refleja los efectos combinados del encarecimiento del petróleo, que aviva la preocupación por la inflación, el aumento de las expectativas de subidas de tipos y un ánimo del mercado alterado por la corrección de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial. Aunque el desplome de los rendimientos de los bonos del Tesoro apuntaba a una búsqueda de refugio, no logró revertir la tendencia bajista del oro, lo que pone de relieve la persistente influencia de las expectativas sobre los tipos de interés en el precio del metal.