
Según un informe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos (DOL) publicado el jueves, el número de ciudadanos estadounidenses que presentaron nuevas solicitudes de subsidio por desempleo disminuyó a 194.000 en la semana finalizada el 17 de octubre. El último dato se situó por debajo de las estimaciones iniciales (200.000) y de las 200.000 solicitudes de la semana anterior (revisadas desde 199.000).

Además, la media móvil de cuatro semanas descendió en 1.000 hasta 197.750, frente al dato revisado de la semana anterior (198.750).
El informe también indicó que las solicitudes continuadas de subsidio por desempleo aumentaron en 25.000 hasta 1.728.000 en la semana finalizada el 10 de octubre.
El dólar estadounidense recupera impulso alcista el jueves y revierte parte de las pérdidas acumuladas durante varios días consecutivos. El índice del dólar estadounidense (DXY), que mide su evolución, cotiza con ganancias apreciables cerca de 101,80.
Las condiciones del mercado laboral son un elemento clave para evaluar la salud de una economía y, por tanto, un factor determinante en la valoración de las divisas. Un nivel de empleo elevado, o un desempleo bajo, favorece el gasto de los consumidores y, por consiguiente, el crecimiento económico, lo que impulsa el valor de la moneda local. Además, un mercado laboral muy tensionado, es decir, una situación en la que faltan trabajadores para cubrir los puestos vacantes, también puede repercutir en los niveles de inflación y, por tanto, en la política monetaria, ya que una oferta de mano de obra escasa y una demanda elevada provocan subidas salariales.
El ritmo al que crecen los salarios en una economía es fundamental para los responsables de la política económica. Un crecimiento salarial elevado significa que los hogares disponen de más dinero para gastar, lo que suele provocar aumentos en los precios de los bienes de consumo. A diferencia de otras fuentes de inflación más volátiles, como los precios de la energía, el crecimiento salarial se considera un componente clave de la inflación subyacente y persistente, ya que es poco probable que las subidas salariales se reviertan. Los bancos centrales de todo el mundo prestan mucha atención a los datos de crecimiento salarial a la hora de decidir su política monetaria.
El peso que cada banco central asigna a las condiciones del mercado laboral depende de sus objetivos. Algunos bancos centrales tienen mandatos explícitos relacionados con el mercado laboral, además del control de la inflación. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), por ejemplo, tiene el doble mandato de promover el máximo empleo y la estabilidad de precios. Por su parte, el único mandato del Banco Central Europeo (BCE) es mantener la inflación bajo control. Aun así, independientemente de sus mandatos, las condiciones del mercado laboral son un factor importante para los responsables de la política monetaria, dada su relevancia como indicador de la salud de la economía y su relación directa con la inflación.