El dólar neozelandés se debilita ante la moderación de la inflación en el tercer trimestre

  • El dólar neozelandés cae tras moderarse la inflación del IPC al 3,7 % en el tercer trimestre, por debajo de las previsiones del mercado.
  • La inflación por encima del objetivo del RBNZ mantiene elevadas las expectativas de una subida de tipos la próxima semana.
  • Los débiles datos del sector inmobiliario estadounidense y la incertidumbre sobre los tipos de la Fed podrían limitar nuevas pérdidas del NZD/USD.

El NZD/USD interrumpe su racha de cinco jornadas al alza y cotiza en torno a 0,5700 durante la sesión europea del jueves. El par ha retrocedido ante la presión que soporta el dólar neozelandés (NZD) tras unos datos de inflación inferiores a lo previsto. Las cifras publicadas por la oficina de estadística de Nueva Zelanda muestran que la tasa interanual del índice de precios al consumo (IPC) descendió al 3,7 % en el tercer trimestre, frente al 4,1 % del período anterior y ligeramente por debajo del 3,8 % previsto por el mercado. En términos trimestrales, el IPC aumentó un 0,7 %, lo que supone una notable desaceleración respecto al incremento del 1,5 % registrado en el segundo trimestre y se sitúa por debajo del 0,8 % esperado.

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Pese a esta moderación, la tasa de inflación de Nueva Zelanda se mantiene por encima del límite superior del rango objetivo del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ). Esta persistencia de la inflación refuerza las expectativas de un mayor endurecimiento monetario: los mercados descuentan actualmente una probabilidad cercana al 98 % de una subida de tipos de interés en la próxima reunión y una probabilidad del 100 % de que las subidas acumuladas alcancen los 50 puntos básicos para finales de febrero.

El panorama inflacionario de Nueva Zelanda mantiene el sesgo restrictivo del RBNZ y respalda al kiwi

Los estrategas de Brown Brothers Harriman destacan que «la inflación por encima del objetivo justifica nuevas subidas de tipos del RBNZ y ofrece respaldo al NZD», y señalan que las expectativas descontadas por el mercado siguen apuntando con firmeza a un mayor endurecimiento monetario. Indican que «la curva de swaps descuenta una probabilidad del 80 % de que el RBNZ suba los tipos 25 puntos básicos, hasta el 3,00 %, el 28 de octubre», lo que subraya las expectativas de que el banco central continúe normalizando su política en respuesta a las persistentes presiones sobre los precios.

Mientras tanto, la presión bajista sobre el par NZD/USD podría verse limitada, ya que el dólar estadounidense (USD) sigue lastrado por las señales de debilidad económica en Estados Unidos. Los informes recientes mostraron un retroceso de las viviendas iniciadas en septiembre, junto con una caída de las ventas pendientes de viviendas hasta un mínimo histórico. Además, según la herramienta FedWatch de CME, los operadores asignan una probabilidad del 87 % a que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios la próxima semana y del 86 % a una subida en diciembre. No obstante, la incertidumbre sigue siendo elevada después de que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, evitara ofrecer orientaciones explícitas sobre futuros ajustes de tipos.

Preguntas frecuentes sobre el dólar neozelandés

El dólar neozelandés (NZD), también conocido como kiwi, es una divisa muy conocida y negociada entre los inversores. Su valor viene determinado, en gran medida, por la salud de la economía neozelandesa y la política del banco central del país. No obstante, existen algunas particularidades que también pueden provocar movimientos en el NZD. La evolución de la economía china suele influir en el kiwi, ya que China es el principal socio comercial de Nueva Zelanda. Las malas noticias sobre la economía china probablemente se traduzcan en menores exportaciones neozelandesas a ese país, lo que perjudica a la economía y, por tanto, a su moneda. Otro factor que influye en el NZD es el precio de los productos lácteos, ya que estos constituyen la principal exportación de Nueva Zelanda. Unos precios elevados de los lácteos aumentan los ingresos por exportaciones, lo que favorece a la economía y, por tanto, al NZD.

El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ) tiene como objetivo lograr y mantener una tasa de inflación de entre el 1 % y el 3 % a medio plazo, procurando situarla cerca del punto medio del 2 %. Para ello, el banco fija un nivel adecuado de tipos de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, el RBNZ sube los tipos de interés para enfriar la economía, pero esta medida también eleva los rendimientos de los bonos, lo que aumenta el atractivo de invertir en el país y, por tanto, impulsa al NZD. Por el contrario, unos tipos de interés más bajos tienden a debilitar al NZD. El denominado diferencial de tipos, es decir, la diferencia entre los tipos vigentes o previstos en Nueva Zelanda y los fijados por la Reserva Federal de Estados Unidos, también puede desempeñar un papel clave en los movimientos del par NZD/USD.

La publicación de datos macroeconómicos en Nueva Zelanda es clave para evaluar el estado de la economía y puede afectar a la valoración del dólar neozelandés (NZD). Una economía sólida, sustentada en un crecimiento elevado, un desempleo bajo y una confianza alta, favorece al NZD. Un crecimiento económico elevado atrae inversión extranjera y puede animar al Banco de la Reserva de Nueva Zelanda a subir los tipos de interés si esa fortaleza económica viene acompañada de una inflación elevada. Por el contrario, si los datos económicos son débiles, es probable que el NZD se deprecie.

El dólar neozelandés (NZD) tiende a fortalecerse en períodos de mayor apetito por el riesgo, es decir, cuando los inversores perciben que los riesgos generales del mercado son bajos y se muestran optimistas sobre el crecimiento. Esto suele traducirse en unas perspectivas más favorables para las materias primas y las denominadas «divisas vinculadas a las materias primas», como el kiwi. Por el contrario, el NZD tiende a debilitarse en momentos de turbulencias en los mercados o de incertidumbre económica, ya que los inversores suelen vender activos de mayor riesgo y refugiarse en activos más estables.