El oro encuentra alivio en la caída del petróleo mientras los operadores esperan datos económicos clave de EE. UU.

  • El oro comienza la semana al alza mientras el petróleo cae ante la reanudación de los esfuerzos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán.
  • La persistente preocupación por la inflación y las expectativas de una postura restrictiva de la Fed siguen limitando las subidas del oro.
  • Las perspectivas técnicas del XAU/USD siguen siendo bajistas, con el RSI acercándose a la zona de sobreventa.

El oro (XAU/USD) comienza la semana al alza tras caer el viernes a un nuevo mínimo anual de 3.870 dólares y cerrar octubre con una pérdida del 6,87 %. El retroceso de los precios del petróleo, en un contexto de esfuerzos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, respalda al metal precioso. Sin embargo, el rebote carece de convicción, ya que el contexto fundamental sigue generando dudas sobre una recuperación sostenida.

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«El intercambio de mensajes con Estados Unidos continúa», declaró el lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, quien añadió que el viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi, se encontraba en Doha para facilitar el proceso. Irán afirmó que su propuesta podría permitir la reapertura del estrecho de Ormuz en un plazo de dos días tras un acuerdo, siempre que Washington ponga fin a su bloqueo naval y cumpla las exigencias de Teherán. El West Texas Intermediate (WTI) cae por debajo de los 100 dólares por barril, con un descenso de alrededor del 3 % en la jornada.

El oro cotiza ahora alrededor de un 30 % por debajo de su máximo histórico cercano a los 5.600 dólares, alcanzado en enero. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero, el metal se ha movido en gran medida en sentido contrario al petróleo, ya que los elevados precios de la energía impulsaron la inflación y llevaron a los bancos centrales, en particular a la Reserva Federal (Fed), a endurecer la política monetaria.

La incertidumbre geopolítica y la inflación suelen estimular la demanda de oro. Esta vez, sin embargo, la perspectiva de unos tipos de interés más altos ejerce una mayor presión sobre el metal, que no ofrece rendimientos. El oro tampoco ha encontrado apoyo en la ola de ventas del sector tecnológico, encabezada por las empresas de inteligencia artificial (IA), pese a la consiguiente debilidad del dólar estadounidense (USD) y de los rendimientos de los bonos del Tesoro, ya que los operadores venden el metal para atender las exigencias de garantías adicionales y cubrir pérdidas en otros activos.

El índice del dólar estadounidense (DXY), que mide el valor de la divisa frente a una cesta de seis monedas principales, cotiza en torno a 101,70, con una caída del 0,27 % en la jornada, tras haber tocado previamente un mínimo de una semana en 101,44. Por su parte, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense de referencia a 10 años se mantiene cerca de un mínimo de siete semanas, en torno al 4,91 %, muy por debajo del máximo de octubre del 5,36 %, su nivel más alto desde 2002.

Próximas citas clave

La atención se centra ahora en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos del 3 de noviembre, que podrían influir en el dólar estadounidense y, a su vez, en el oro. Los operadores también afrontan una agenda económica intensa en busca de pistas sobre la trayectoria de los tipos de interés de la Fed. El lunes se publica el índice de gestores de compras (PMI) del sector manufacturero del ISM, seguido el martes por las ofertas de empleo de la encuesta JOLTS. El miércoles se conocerán la variación del empleo de ADP y el PMI de servicios del ISM, antes del informe de nóminas no agrícolas (NFP) del viernes.

La Fed votó por 10 votos a favor y 2 en contra mantener los tipos de interés sin cambios en el 3,75 %-4,00 % en octubre, tras la subida de 25 puntos básicos (pb) de septiembre, optando por una estrategia paciente en su lucha contra la inflación. Los operadores descuentan una probabilidad del 72 % de una subida de tipos en diciembre, según CME FedWatch.

Preguntas frecuentes sobre las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos

Las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos son las elecciones federales que se celebran a mitad del mandato presidencial de cuatro años. Los votantes eligen a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, a aproximadamente un tercio del Senado y, en muchos estados, a gobernadores y otros cargos estatales y locales.

La jornada electoral es el martes 3 de noviembre de 2026. La legislación federal establece que se celebre el martes siguiente al primer lunes de noviembre. La votación anticipada y el voto por correo ya están en marcha en muchos estados.

Determinan qué partido controla cada cámara del Congreso durante los dos últimos años del mandato del presidente Donald Trump. El partido mayoritario fija la agenda legislativa, elige a los responsables de las comisiones y, en el Senado, controla la confirmación de jueces y altos cargos.

No. El presidente se elige cada cuatro años; las próximas elecciones presidenciales se celebrarán en noviembre de 2028. Las elecciones de mitad de mandato suelen considerarse un referéndum sobre el partido del presidente en ejercicio, que históricamente tiende a perder escaños en la Cámara de Representantes.

La mayoría de los analistas prevé una reacción moderada y breve del dólar estadounidense, en lugar de una tendencia duradera. Un Congreso dividido se considera ampliamente el escenario central y ya está parcialmente descontado por el mercado. Los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían reaccionar de forma más marcada a los resultados. Los desenlaces que elevan las expectativas de estímulo fiscal tienden a impulsar los rendimientos y el dólar estadounidense, mientras que un bloqueo legislativo que limite el nuevo gasto puede presionar a ambos a la baja. Las tensiones políticas, como los enfrentamientos sobre la financiación pública o el techo de deuda, también pueden impulsar brevemente al dólar como activo refugio. En un horizonte de seis a doce meses, el crecimiento y la política de la Reserva Federal tienen más peso que el resultado electoral.

Históricamente, la bolsa estadounidense ha mostrado debilidad antes de las elecciones de mitad de mandato y fortaleza después. Desde 1950, el S&P 500 ha registrado subidas en los 12 meses posteriores a todas las elecciones de mitad de mandato, en 19 de 19 ocasiones, con una ganancia media de alrededor del 15 %. Los analistas vinculan este patrón a la disminución de la incertidumbre una vez conocidos los resultados. Las rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros, y algunos estrategas señalan que las elevadas valoraciones de 2026 podrían poner a prueba esta racha.

Los mercados han recibido a menudo con buenos ojos un Gobierno dividido, porque el bloqueo legislativo reduce la probabilidad de cambios profundos en los impuestos, el gasto y la regulación. Bajo un presidente republicano, el S&P 500 ha registrado históricamente un buen comportamiento en los años posteriores a unas elecciones de mitad de mandato que hayan dejado el control del Congreso repartido entre ambos partidos. Los riesgos son los plazos límite de financiación pública, las disputas sobre el techo de deuda y las investigaciones del Congreso, que pueden aumentar la volatilidad a corto plazo.